Logra contra el Las Palmas su segunda victoria consecutiva, la cuarta de la temporada

Marcan Munir e Ibai, que suma cuatro goles en dos partidos

En sólo dos partidos en el banquillo del Alavés, Abelardo ha igualado ya el bagaje conjunto de sus dos predecesores en el cargo durante las 13 jornadas anteriores. El ex técnico del Sporting ha conseguido que su equipo recupere la alegría y, lo más importante, que sume dos triunfos consecutivos. Ibai, con su cuarto gol en dos partidos, y Munir llevaron la anhelada felicidad a las gradas de un Mendizorroza a rebosar, pese a que es puente y en Vitoria ya hace un frío poco recomendable.

La víctima del Alavés este viernes fue un deprimente Las Palmas que sigue a la espera de un nuevo entrenador tras la destitución de Pako Ayestarán. Dirigido de momento por Paquito Ortiz, el conjunto canario se mostró de nuevo como un bloque endeble a más nopoder en defensa y escaso de buenas ideas en ataque. El ‘antishow’ defensivo de Lemos fue particularmente dañino para un equipo completamente incapaz de dar continuidad a su triunfo del pasado domingo frente al Betis.

Algo que, por el contrario, sí logró el Alavés. Da la sensación de que Abelardo ha conseguido en un par de partidos y un puñado de entrenamientos que los jugadores del Alavés recobren la confianza en sí mismos. Con Luis Zubeldíaformaban un bloque destartalado, armado con prisas y sin demasiado sentido aparente. Después llegó Gianni De Biasi y con él se acomplejó el equipo por culpa de una propuesta ultradefensiva que respondía a la nula confianza del técnico en sus futbolistas de ataque que caló en ellos.

El logro de Abelardo

Siempre es precipitado hacer un análisis tras solo dos partidos, más aún cuando uno de ellos consistió en un canto a la épica tras ir perdiendo por dos goles, pero la sensación es que el Alavés, por primera vez en toda la temporada tiene fe en sí mismo. Que Abelardo ha convencido a sus jugadores de que no son tan malos como parecían y, sobre todo, como decía la clasificación. Y de que tienen más alternativas que atrincherarse atrás y esperar a que suene la flauta.

El Las Palmas, un ‘igual’, suponía una buena piedra de toque para medir la temperatura del equipo vasco. Desde el comienzo el Alavés demostró a su afición que ya no era el mismo equipo que hace un par de semanas. Salió al campo mucho más enchufado que un rival al que le impedía sacar el balón jugado desde atrás, gracias a la movilidad y el sacrificio de sus futbolistas de ataque. Puede que los canarios tuvieran más el balón, pero el peligro era albiazul.

El premio le llegó al Alavés gracias a un latigazo de Pedraza muy mal rechazado por Lizoain que Ibai aprovechó para marcar su cuarto gol en dos encuentros. El bilbaíno gozó de un par de ocasiones más frente a un Las Palmas sin más argumento que el desborde de Rémy Tannane. El árbitro, eso sí, se tragó un claro penalti de Duarte sobre el marroquí, al que pateó sin intención pero de forma clara cuando trataba de despejar un balón.

El gol de Munir, a los 10 minutos de comenzar de la segunda parte, desnudó todas las vergüenzas del Las Palmas y le condenó a un ‘vía crucis’ durante el resto del partido. El Alavés tuvo varias opciones claras de aumentar su renta, pero en unas ocasiones Lizoain y en otra el palo impidió que el resultado fuera todavía más sangrante para el conjunto canario. Habría sido lo más justo

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